ASTRID – “Strange weather lately” CD (Fantastic Plastic, 1999)

AstridAl escuchar este disco una y otra vez y cada vez gustarme más, me he planteado por qué me gustan los discos que me gustan, y he llegado a la conclusión subjetiva de que me recuerdan a otros discos, o grupos que me gustan, y todo es una cadena que se transmite, es la cadena de las influencias, y lo que diferencia un disco de otro es la distinta confluencias de artistas que me vienen a la cabeza. Así cuando escucho este disco me vienen a la cabeza Catchers y Fountains Of Wayne aunque también las mejores bandas de power pop melódico (qué coros más chulos que se escuchan), dónde lo que manda es eso mismo, las melodías, y es que las melodías de este disco son maravillosas, hablan por sí solas y justifican la compra de este disco debut de esta banda británica: “High In The Morning”, por ejemplo, me recuerda a Placebo, aunque este disco está plagado de ecos de los Beatles, Everly Brothers, The Police, Creedence, pero ojo, solo son unos guiños en ciertas melodías, porque se trata éste de un disco de guitarras, pero enormemente pop, y además, producido por el mismísimo Edwyn Collins.

THE FRANK AND WALTERS – “Beauty becomes more than life” CD (Setanta, 1999)

F&W    Tercer disco del trío de Cork (Irlanda), no editado aún en España, y con bellas y dulces canciones como “Plenty Times”, el primer single del disco, o como “Something Happened To Me”, mi favorita, o “Woman”, “Let Me Know”, “Until The End”, “Don´t Stop”, la instrumental y bailable “7.30”, y así podría seguir hasta el final del disco. Tengo que reconocer que la primera vez que escuché el disco no me pareció tan bueno como los anteriores, pero es que hay que escucharlo varias veces, y cada vez gusta más. Está lleno de detalles. Entusiasmo e ilusión derrochan sus melodías, y los textos versan de optimismo y amor, de enamorarse una y otra vez…

SUEDE – “HEAD MUSIC” CD (Nude, 1999)

Suede    Vale. Quizás sea este el peor disco de Suede, o el que menos me guste, al igual que a miles de fans, pero cierto es que se trata de un buen disco a pesar de todo, cargado de singles, de buenas canciones, aunque a años luz de aquel insuperable primer disco de título homónimo allá por el 93. La culpa no la tiene Bernard Butler, ya que incluso Richard Oakes es un excelente guitarra, puesto que el verdadero cerebro de Suede es Brett Anderson. Sólo lleva unos meses editado el disco, y ya van varios singles: la poderosa “Electricity” que abre el disco, la bailable “She´s In Fashion” o la redonda y elegante “Everything Flows” (mi favorita desde la primera vez que escuché el disco), y los singles que quedan por salir, que adivino (más como fan que como Rappel) que serán “He´s Gone”, “Savoir Faire”, “Down”, “Elephant Man”, “Hi-Fi”, etc…

Este disco no me gusta menos porque el nivel de las composiciones haya decrecido, sino por el tratamiento que se le ha dado a las canciones. Quizás el abuso de la electrónica haya enfriado la temperatura global del disco, provocándome una sensación más distante, menos emocional. También quizás Steve Osbourne (productor de, entre otros, Happy Mondays) haya tenido su parte de culpa.
En resumen, se trata de un disco que merece la pena, aunque sea más de lo mismo, y es que en este caso, “lo mismo” es ya muy bueno.

 

MARINE RESEARCH – “SOUNDS FROM THE GULF STREAM” CD (Elefant, 1999)

MarineRes    Después del triste final de Heavenly, la banda vuelve casi al completo. Amelia Fletcher regresa con un disco lleno de delicatessens pop en forma de canciones más elaboradas que en las anteriores etapas del grupo, como Heavenly o Talulah Gosh, pero que siguen conservando la frescura, y seduciendo a la primera escucha. Son más melódicos, tranquilos y emocionales que Heavenly, pero igual de encantadores. Además, en la edición española, podemos disfrutar de un libreto con las letras de todas las canciones y algunas fotos. El disco se abre con el single “Paralell Horizontal”, y sigue con perlas tales como “You And A Girl” y “Hopefulness To Hopelessness” que son dos de mis favoritas; luego, el otro single “Queen B”; le sigue otra de mis favoritas: “Chucking Out Time”; un guiño a los Beatles con “Glamour Gap”, y luego ya vienen el resto de mis favoritas, pero si es que… me encantan todas. De verdad que no tiene desperdicio.

BELLE AND SEBASTIAN – “TIGERMILK” (Jeepster, 1996- reedición 1999)

BelleAndS    Por supuesto que mi bolsillo no hubiera dado para pagar las desproporcionadas cifras que se han llegado a pagar por un ejemplar original del 96. Así que hasta que no lo han re-editado no he podido saborear las enormes canciones del primer álbum, salvo la primera, “The State I Am In”, que más tarde incluirían en el EP “Dog On Wheels”. Esta es mi favorita, pero cada vez que escucho el disco se añade alguna otra como favorita. Las canciones hablan de historias cotidianas, como en “Expectations” (donde ya sabes lo que te toca cada lunes por la mañana al levantarte), “I Could Be Dreaming” (sobre si haríamos en la realidad ciertas cosas que soñamos) o la historia de “Mary Jo”. El disco tiene excelentes canciones pop como “She´s Losing It”, que es muy adictiva, y cuando la escuchas un par de veces, ya no puedes quitarte ese estribillo de tu mente; o incluso un experimento psicodélico techno-pop como es “Electronic Renaissance”, que es una canción que me encanta, y que es diferente al resto. Un disco muy bueno, en definitiva, que gracias a la obligada y esperada re-edición podemos escuchar ya todos.

 

ALIEN IN LOVE

AlienInLovePaco (voz y guitarra) nos comenta los primeros pasos de los antes llamados Popnautas via e-mail.

-EPA: ¿De dónde viene el nombre?

Paco: Simplemente de una selección de nombres que hicimos todos los componentes del grupo. Al final ganó Alien In Love porque reunió más votos y, desde luego, porque nos sonaba muy bien. Además, su traducción (Extraño Enamorado) es muy significativa para nosotros y es lo que tratamos de expresar como grupo.

-EPA: ¿A qué se ha debido el repentino cambio de nombre?

   Paco: Efectivamente, antes nos hacíamos llamar Popnautas. Se trataba de un primer nombre que tampoco llegó a ser nunca definitivo, ya que varios de los componentes no lo acababan de aceptar. Pero Alien In Love nos identifica absolutamente a todos.

-EPA: ¿Nos puedes comentar quiénes formáis el grupo actualmente?

  Paco: Bueno, somos Paco (voz y guitarra), Cristóbal (guitarra), Pablo (bajo) y Manolo (batería). Actualmente estamos cambiando de chica vocalista. Pensamos que es importante una segunda voz femenina y estamos seleccionando una adecuada.

-EPA: Un tópico: ¿influencias reconocidas?

  Paco: Pues las que cada cuál crea ver al escucharnos tanto en nuestra maqueta como en directo. Pero no podemos renegar de nuestros “padres musicales”. En mi caso se pueden citar a Teenage Fanclub, Pixies, Matthew Sweet, Los Planetas, Surfin’ Bichos (Chucho, Mercromina) y, por supuesto, los Beatles. Cristóbal coincide conmigo en una gran parte, aunque añadiría R.E.M. La suerte que tenemos es que todos nos implicamos mucho porque tenemos gustos muy afines.

-EPA: Casi nada, menudos gustos. Bueno, y en cuanto a vuestro sonido, para dar una orientación, ¿qué puedes decirnos? ¿Teenage Fanclub mezclados con unos Pixies sedados?

   Paco: No te podría decir a qué sonamos. Creo que una cosa es lo que te gusta y otra (que puede ser bien distinta) lo que te sale al componer o lo que encaja en la línea determinada que quieras llevar como grupo, en este caso dentro de Alien In Love. El comentario que haces sí me parece gracioso, por eso prefiero que la gente opine libremente sin que le tengamos que decir “oye, que sonamos como estos”.

-EPA: ¿Algún contacto con compañías? ¿Proyecto de grabar algo?

   Paco: Pues acabamos de firmar un contrato con Paká Payá Records, la sección de pop-rock de Arena Music, una pequeña discográfica madrileña. Vamos a incluir dos temas de nuestra maqueta (concretamente “Bloody Valentine” y “Sometimes” -renombrada “Tell Me”-) en un recopilatorio con otros 6 ó 7 grupos que saldrá el próximo mes de octubre. Para promocionarlo haremos 5 ó 6 conciertos en distintas salas de Madrid. Pero antes vamos a tocar el 20 de agosto en el Festival Sonorama, que se celebrará en Aranda de Duero (Burgos), junto a Automatics, Hank y Pili Perkins. Al día siguiente toca gente como Los Enemigos. El problema es que ya están hechos los carteles y vamos a seguir apareciendo con el antiguo nombre. Espero que esto no cree confusión.

-EPA: ¿Por qué en inglés?

   Paco: Porque sinceramente me sale con total naturalidad en el caso de mis canciones. No obstante, los temas de Cristóbal (salvo “Tell Me”, al que yo le puse letra) los hace en español, con lo que podemos combinar ambos idiomas sin problemas. También Pablo está empezando a componer, así que esto da más variedad a nuestro repertorio.

-EPA: Tenéis ya una maqueta de 3 temas. ¿Cuándo fue grabada? ¿En estudio?

   Paco: La hicimos a finales de febrero en los estudios G&G, de Madrid. La verdad es que ya teníamos unas cuantas canciones en cartera y, ya se sabe, siempre te queman entre las manos y estás deseando plasmarlas en algún soporte. Además, es un paso fundamental para darte a conocer. Gracias a ella estoy hablando contigo.

 

-EPA: Un placer, Paco.

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La maqueta aparece comentada en la sección de DISCOS Y MAQUETAS…

 

© CarMelus’99

¿QUÉ ES LO QUE PASA REALMENTE EN MURCIA?

Es la pregunta que se repite a diestro y siniestro en las bocas de los “fanzineros” que entrevistan a grupos murcianos.

Gracias a la ayuda de dos agentes del FBI (que no han querido revelar su identidad) y tras una exhaustiva investigación realizada por nuestra más intrépida reportera, Nínfula 2004, hemos podido averiguar la respuesta.

La clave reside en nuestro querido, apestoso y radiactivo río Segura. Fuentes fidedignas aseguran que el agua que se bebe en Murcia (a parte de tener sabor) es extraída del Segura y, es más, se han llegado a producir mutaciones extrañas en sus consumidores…

Con esto no nos estamos quejando de la suciedad que reside en nuestro río, sino todo lo contrario. Esas aguas putrefactas, apestosas y espumosas son el motor mutante de una nueva generación de humanoides capaces de crear una secta: Nueva Ola Murciana, basada en una religión autodestructiva y regenerativa. Estos seres evolucionan hacia un CAOS mayor que el big-bang y van esgrimiendo un futuro totalmente incierto con consecuencias negativas (groupies-moscones-babosos-pestosos) y positivas como por ejemplo:

-El descubrimiento de nuevas tierras metalunares habitables.

-Nuevos medios de comunicación extrasensoriales llamados “Miau!” o “Porque me da la gana

-Un extraño himno que provoca sonrisas de cualquier tipo en los poperos más modernos…

En fin, aunque esto es una simple hipótesis, todos los indicios apuntan hacia esta única realidad.

No es fácil de asimilar esta nueva explicación, sería más fácil dar una respuesta creíble, pero la veracidad de nuestros argumentos es totalmente irrefutable; si no, compruébelo ud. mismo y atrévase a ingerir nuestro elixir que le hará volar, volver a vivir momentos distintos, actuar por instintos…

Desde las entrañas de Humbert-Humbert.

 

© Ana Vacaciones

TOTAL CONTROL RACING: Escupiendo felicidad

TCR

No dejan de sorprenderme los nuevos grupos que ahora están saliendo y que hacen algo así como “piruleta pop“.

Algunos no lo hacen mal (no diré nombres), pero otros… (tampoco diré nombres); a fin de cuentas parece que todos se parecen y todos se diferencian, pero sin lugar a dudas (por lo que a mí respecta), el grupo que tiene las canciones más chulis son los barceloneses TCR; desde que empezaron a sonar en el programa del Ordovás la cosa no olía nada mal, una voz portentosa y unas melodías increíblemente pegadizas se unen a unas letras llenas de descaro, ironía y agudeza que te seducen a las primeras de cambio.

Ellos dicen que son Pop-punk, pero de punk creo que sólo tienen una actitud desenfadada que ya les ha costado más de un malentendido.

Con un 1er disco en la calle (“TCR“), antecedido por el single “A la parrilla” (los dos en el sello del capo con abogados) estos TCR son uno de los grupos más encantadores dentro del panorama nacional, y si su perezoso orgullo independiente se lo permite podrían llegar a ser el grupo de la canción del verano, como sucedió el año pasado con “Al amanecer” de sus amiguitos (y siempre comparados) Los Fresones Rebeldes, sólo hace falta un poco de suerte, porque motivos no les faltan.

 © Javi Nasty

LA VERDADERA HISTORIA DE VACACIONES. EL REIVINDIKI-POP.

LA VERDADERA HISTORIA DE VACACIONES.
EL REIVINDIKI-POP.
UN NUEVO PLAN DE REINSERCIÓN SOCIAL.
(por Ana Vaquilla, la más pequeñilla de los Vacaciones)

    Bueno. Os tengo que comunicar que la que escribe está como una regadera, así que os va a contar su “especial” punto de vista: Esto de estar en grupo es una locura deliciosa. Viajas de un lado a otro deseando tocar en cualquier parte, y esperando que al público le guste. La verdad (para qué nos vamos a engañar) no somos unos músicos excepcionales, lo que pasa es que le ponemos muchísimas ganas y mucha “frescura” (aunque en círculos reducidos yo lo llamo caradura). No sé si os dísteis cuenta, pero somos bastante macarras. A nosotros lo que nos gusta de verdad es Megadeth, Van Halen, Led Zeppelin, AC/DC y demás grupos en esa línea. Por ejemplo: Ruth (ahí donde la veis) era camarera en un bar de striptease en Kansas City; Ángel antes era una mujer; Rafael “Skam” se puso la “m” de su apellido para disimular su origen jamaicano; José Alberto no tiene pasado, jamás habla de ello; y yo llevo un tatuaje que dice “mi novia es la muerte”.

Vacaciones es simplemente una tapadera para la reinserción de ciudadanos, digámoslo así, descarrilados. Por supuesto que nos han enseñado a comportarnos y a tener modales y poses genuinamente “poppies”; para eso están nuestros padrinos Luis y Montse (Elefant). Nos eligieron entre un montón de indigentes y perdidos de la sociedad, aunque mi historia es más complicada, ya que entré después debido a que Encarna no se rehabilitó del todo y murió de una sobredosis en la bañera (una pena).

Pero bueno, hablemos del presente. El nuevo disco todavía no se ha grabado, pero nosotros hemos quedado en que vamos a pagar a unos músicos profesionales para que lo hagan ellos porque estamos muy cansados y queremos descansar. Es que esto de ser modernos y poperos cansa mucho ¿no creéis?

Para nosotros el POP es una forma de vida muy natural y sin artificiosidades. Creo que se nace y no se hace. Es decir, el pop no son florecitas, dianas y muñecas con pirulís, es algo más filosófico que no todo el mundo capta. Un heavy puede ser perfectamente el más poppy tan solo con su actitud.

El pop tiene muchas connotaciones del comunismo: sé feliz y deja serlo a los demás. Es sencillez y riqueza a la vez. Es la tristeza más bella y más clara (y la más dolorosa). Son muchas cosas y no sólo una explosión de colores que te deja tonto.

Y quiero reivindicar el derecho a la decantación política de los poppies: ¡¡LOS POPEROS TAMBIÉN PENSAMOS!! ¡¡VIVA LA IZQUIERDA POPERA!!

© Ana Vacaciones

Cursillo de entendido en ROCK

1. Introducción.

2. Breve Historia.

3. Técnicas básicas.

4. El estilo también cuenta.

5. Técnicas Avanzadas

6. Recapitulación.

1. Introducción.

Cuántas veces en una reunión nos hemos sentido desplazados porque, pese a gustarnos la música, la gente hablaba de estilos o grupos sobre los que no tenemos ni idea. Pero la experiencia demuestra que el 99.9% de las veces, ese que tanto habla y presume no tiene ni puta idea de lo que se lleva entre manos. Simplemente, ha leído este documento antes que vosotros… Así que, si queréis reíros de lo lindo con ese amigo vuestro que tanto sabe de música, sólo tenéis que prestar atención al presente artículo.

 

2. Breve Historia.

Básicamente, todo se divide por décadas:

– 50s. Rock’n’roll.

– 60s. Psicodelia y Beatles.
– 70s. Hasta el 75, glam y rock sinfónico. Después, punk y new wave.
– 80s. Tecno-pop.
– 90s. Ya no se hace música como antes.

Al margen de ello, el rock se ha caracterizado por su movimiento de péndulo: un año mandan los U.S.A. y al siguiente la pérfida Albion. Analizando lo que ahora mismo suena por la radio, podemos saber lo que se llevara el año que viene. Fácil.

Podría enrollarme mucho mas, dividir todos esos años en estilos, tendencias, sub-estilos y modas, pero no vale la pena.

Básicamente, en esas cinco líneas está todo explicado. Puedes añadir de tu cosecha las cosas mas peregrinas: que el tecno viene de los grupos alemanes de los setenta, que el reggae es un blues ralentizado o que todo comenzo el día que James Dean raptó a Marilyn mientras Elvis besaba en los morros a los Beach Boys, quiénes cedieron su repertorio a Ringo Starr por dos pesetas y este contrato a tres mataos para que dieran la cara e inventaron el heavy metal, que al cruzarse con los sintetizadores dio forma al brit-pop. Todo vale y nadie te va a decir nada si lo dices con cara seria.

En todo caso, deberemos entrenarnos para poder hablar a favor o en contra de cualquier estilo o moda. Es más fácil de lo que parece… Algunos ejemplos:

Hippies:
SI – Con los hippies, la juventud tomo conciencia al fin de su propia libertad
NO – Los hippies destrozaron la imagen de una juventud emporrada a la que nadie podría tomarse en serio.

Punk:
SI – Revolución contra los dinosaurios de los setenta, do it yourself, etc.
NO – Niñatos que ni siquiera saben tocar manejados por caraduras tipo Malcom McLaren.

Heavy:
SI – Música anticomercial y de machotes, pero a la vez de complicada ejecución.
NO – Canciones para adolescentes llenos de granos que sueñan con aventuras épicas que jamás vivirán.

Sinfónico:
SI – La única faceta del rock presentable, la música clásica del futuro.
NO – Papilla edulcorada, pasto de la gente demasiado inculta como para poder comprender la música clásica.

Y así con cualquier estilo…

 

3. Técnicas básicas.  (Muy importante!)

– Llevar siempre la contraria
– Inventárselas, cuánto más gordas mejor.
– Dudar sistematicámente de la información facilitada por el contrincante.
– Mantener hasta límites inconcebibles nuestras posturas.
– Divide y vencerás.
– Gritar mucho.
– Descalificar al contrario.
– Todo contertulio es un enemigo potencial.
– Veni, vedi, vinci.
– Los gestos son muy importantes: el mundo te está observando.
– Cuando escuches los razonamientos del contrincante, bebe o fuma con avidez y esboza una media sonrisa de incredulidad.

Y lo principal: hablar sentando cátedra. Siempre.

En caso de encontrarnos rodeados y la espalda contra la pared, podemos mostrarnos de acuerdo (ojo, NUNCA, bajo ningún concepto, al 100%) con alguno de los contrarios.

También es importante lograr aliados puntuales en conversaciones que se compliquen… Desde luego, pasaremos a atacarlos sin consideración en los minutos siguientes, diciendo todo lo contrario a lo que habíamos mantenido hasta entonces.

Como principio (¡sólo como principio!), presumir de “auténtico” y pasar de lo comercial. Blues, rock de los cincuenta, punk del 77… En todo caso, guardar silencio por unos minutos hasta saber de qué pie cojea nuestro adversario. Una vez sepamos su grupo/estilo favorito, proclamar que lo nuestro es todo lo contrario y pasar al ataque, comenzando por una frase tipo “eso ni es música ni es ná” o “no está mal, pero es un rollo“.

En el improbable caso de toparnos con un auténtico entendido (sería mas fácil hallar un unicornio), lo más seguro es que lo sea sólo en determinada época, grupo o estilo.

Si el elemento está versado en la música de los sesenta o setenta, atacar frontalmente diciendo “macho, que desde 1982 ha salido algún disco decente“. O al revés, si el tío está muy puesto en las tendencias actuales, manifestar que “es imposible comprender el panorama actual desconociendo las raíces“.

Si es fanático de algún grupo, analizaremos el estilo en caso de que nos suene de algo. Si el grupo favorito del contrincante vende millones de discos, lo tacharemos de “comercial” y diremos que a nosotros nos interesan propuestas mas arriesgadas, mencionando tres o cuatro grupos minoritarios o inventándonoslos directamente. Si aboga por alguna banda semidesconocida, pasaremos a llamarlo snob o listillo, manifestando que si son desconocidos es muy probable que sean más malos que la carne de perro.

Esta última técnica vale también para los estilos, aunque podremos aplicar otra variante: si le gusta la música tranquila o new age nos lo pone a huevo. Diremos que eso es música para anuncios de yogures y nos quedaremos tan panchos. Si le gusta el jevi o el hardcore, diremos que es música de nenazas, alabando a los grupos de música electrónica extrema tipo Whitehouse o los ruidistas japoneses (memorizar esta última frase es muy importante). Siempre deberemos usar lo de “pues yo más“. En caso poco probable de que resulte que le mole la música electrónica extrema, utilizaremos lo explicado anteriormente con los que presumen de gustos poco comerciales.

Importante: aprender de los presuntos expertos. Es decir, si vemos que un tío sabe mucho sobre algún grupo en concreto (sobre todo de los grandes: Queen, Dire Straits, Beatles…), fijarnos en qué discos alaba especialmente para mencionarlos como nuestros favoritos en otras tertulias. Nos servirá para conseguir apoyos en futuras batallas.

Lo más divertido es abogar por un estilo que no le guste a la mayoría de los presentes: es muy fácil despreciar el bakalao, lo que mola es meterse con Depeche Mode o Queen en una convención de fans. En el improbable caso de que estemos rodeados de gente civilizada y la conversación carezca de interés, declararse fan de Enrique Iglesias o Alejandro Sanz puede calentar los ánimos. Comparar las magnas obras de estos últimos con las de esos grupetes que no venden muchos discos. Si se nos acusa de que sólo nos gusta la música comercial, contraatacaremos repitiendo que es más difícil hacer una canción que le guste a un millón de personas que grabar un disco que sólo interesa a dos mil snobs que van de listos…

Difícilmente los grupos sacan más de dos elepés que valgan la pena. Garantizamos una posibilidad de acierto al 99% diciendo que CUALQUIER grupo era mejor al principio… Existen algunas excepciones, tipo Beatles o R.E.M. o U2, pero siempre es posible defender nuestra postura.

Una variante de esa técnica consiste en enterarse de los grupos en los que el artífice principal ha abandonado el puesto. Ejemplos clásicos: los Genesis sin Peter Gabriel son una mierda, los Pink Floyd sin Syd Barrett no valen para nada, los Van Halen sin David Lee Roth dan grima, etc…

Por otro lado, las carreras en solitario de líderes de bandas suelen ser penosas y tristísimas. Esto lo tomaremos siempre como dogma, claro que si alguien ataca a Morrissey (por ejemplo) lo defenderemos a capa y espada.

Variante de la variante: el grupo secuela es por definición mucho peor que el original. Por ejemplo: Porno For Pyros puede estar bien, pero son una mierda al lado de Jane’s Addiction; las Breeders molan, pero no resisten comparación con los Pixies; Electrik Music serían un gran grupo de no haber existido Kraftwerk

También da mucho juego el atacar a grupos consagrados: Smiths, Beatles, etc. Por sistema, cualquier grupo que venda más de tres mil discos es una mierda.

Por supuesto, ni críticos ni revistas ni emisoras tienen idea de qué están hablando: están todos comprados y siguen los dictados de la industria. Eso se aplica también a “lo mejor del año” según la revista tal o las listas esas de “los cien mejores elepés de la historia“.

Y, esto es primordial, para referirnos a ellos siempre utilizaremos la celebérrima definición de Frank Zappa: “El crítico de rock es una persona que no sabe escribir y que habla con personas que no saben hablar para contárselo por escrito a personas que no saben leer“. Ello no impide de que podamos presumir del consumo de revistas extranjeras como The Face, Vox, Best, etc… No, el NME y el MM son de garrulos. Y el Rolling Stone, ni te cuento.

Y lo más importante: ser capaces de hablar mal hasta de nuestro grupo/artista favorito… Ya, es jodido, pero si lo conseguimos podemos estar seguros de haber conseguido quedar como enterados… Igualmente, debemos entrenarnos para hablar bien de grupos o estilos que nos repateen… Un buen ejercicio sería ponernos frente al espejo mientras defendemos a Enya sin vomitar o alabamos a grito pelado a AC/DC.

Cuenta siempre con el factor geográfico. Hablar de un grupo de tu ciudad es peligroso, porque fácilmente puede estar entre tus interlocutores el primo de la novia del bajista, o el hermano del técnico de sonido. También cabe considerar que es relativamente fácil que alguno de los presentes los haya oído alguna vez. Por tanto, no tengas miedo y surca los mares. Habla de Seattle como si fuera tu barrio, invéntate parentescos familiares entre las bandas de allí. Habla de los locales donde tocaban The Doors como del bar de la esquina, y describe a la perfección la Caverna de Liverpool. Invéntate sin pudor las más peregrinas teorías sobre la escena holandesa, noruega, danesa o australiana, presentando a cualquier grupo de ahí que te suene como “los nuevos Beatles“.

Variante ultra: entérate de qué grupos son más importantes en lugares como Sri Lanka, Burkina Fasso, Surinam o Tierra de Fuego, y clama por la ceguera de la industria que nos priva de los miles y miles de talentos musicales allí escondidos.

En caso de emergencia, referirnos a las letras de las canciones. La mayoría de las veces nadie sabe de qué hablan esos melenudos, así que si alguien se mete con la música del grupo que estamos defendiendo y tenemos ganas de acabar rápido, le llamaremos inculto o insensible; proclamando que lo más importante de ese grupo es la poesía de sus letras. Inventárnoslas sobre la marcha.

 

4. El estilo también cuenta.

La forma cuenta más que el fondo. Por ejemplo, facilita mucho las cosas el utilizar nombres de entendidos, como si fueran colegas de toda la vida y hubiéramos comido en el mismo plato. Es decir, llamar a los músicos por su nombre de pila: David (Gilmour), Brian (May), Mark (Knopfler),… si alguien pone caras extrañas, humillarlo sin piedad: “Joder, ¿qué John va a ser?… Pues Lennon, coño!… Parece mentira…

Muy importante: utilizar el apellido de Janis (Joplin), Jim (Morrison), Jimi (Hendrix) o Brian (Jones) se considera de muy mal gusto. Mola enterarse de los apodos: no digas Bob Dylan, di Zimmerman o “el judío de Minessota“; no digas Van Morrison, di “el león de Belfast“; no digas Bruce Springsteen, di “el Boss“; no digas Prince, di “el enano de Minneapolis“… Asimismo es preferible referirse a Declan McMannus (Elvis Costello), David Jones (David Bowie), Paul Hewson (Bono el de U2) o James Jewel Osterburg (Iggy Pop).

Esto se aplica también a los grupos, por ejemplo: jamás digas Beatles, di Fab Four; no digas Rolling Stones, di Stones (nota: si se te ocurre decir “los Rolling” tirarás por tierra toda tu reputación); no digas King Crimson, di Crimso; no digas Iron Maiden, di los Maiden; no digas los Wedding Present, di los Weddoes y así sucesivamente. Utilizar preferiblemente las siglas: Emerson, Lake and Palmer serán siempre ELP; Premiata Forneria Marconi, PFM; Rage Against The Machine, RATM; Def Con Dos, DCD; etc. Excepción a la regla: O.M.D. Siempre deberemos referirnos a ellos como Orchestral Manoeuvres In The Dark.

Asimismo, usar siempre abreviaturas, a ser posible pronunciándolas en inglés: el New Musical Express (acordáos de decir siempre que es una mierda) pasa a ser NME (en-em-i); AOR en lugar de Adult Oriented Rock; MOR en vez de Middle Of The Road…

Utilizar palabras en inglés aunque no sepamos lo que significan: hype, dub, clinic, mass-media, fade-in, bootleg, out-take, payola, gig, mainstream, crossover, etc.

Inciso importante sobre el inglés. En realidad no importa para nada la pronunciación, con tal de que sea rápida y parezca profesional (si alguien te pregunta, di que aprendiste inglés con una surafricana). Aprende cuanto antes a pronunciar la “S líquida”: tienes que ser el primero de todos en pronunciar “Stouns” y no “Estouns“. Y sobre todo, NUNCA “Estones“. También queda bien pronunciarlo como no lo pronuncia nadie: Bob Dailan, Eric Cleipton, King Craimson, China Craisis…

Declara clásicas aquellas expresiones que hayas escuchado sólo una vez. Ejemplo: según tú, todo buen seguidor de Public Enemy debe saber lo que significa PENO. (Public Enemy Number One).

Es también recomendable adecuar nuestra oratoria al auditorio: frases como “el jevi mola un mazo” o “la música de Enya me hace levitar”, “los ritmos andinos me sulibeyan”, “Enrique Iglesias es guay”, “los corridos mexicanos son chevere” o “los pitufos maquineros son chupi” serían ejemplos preclaros…

Importante: no reconocer jamás que compramos los discos en El Corte Inglés, FNAC o Crisol. Siempre los compraremos en el extranjero, por correo o mediante algún conocido. En todo caso, comprarlos donde no los compre nadie; presumiendo de ser amigo íntimo del que lleve la tienda en cuestión.

Como detalle, cuando acudamos a un concierto saludaremos a todo aquel que se nos ocurra: no hace falta darle un abrazo ni pararse a hablar, basta con levantar la mano y sonreír. No hay ni que decir que no hace falta que lo conozcamos de verdad. También pasaremos lista de los ausentes “Huy, no he visto a fulanito (fulanito será un periodista o locutor), qué raro…” Si por casualidad aparece al día siguiente su crítica en el periódico, diremos “fijo que ha enviado algún ‘negro’ a cubrir la actuación“. Cosas así, vamos.

Normalmente, echaremos pestes de los cabezas de cartel y alabaremos a los teloneros. Criticar sistematicámente la sonorización de los locales. Cagarnos en el d.j. que pone música de ambiente mientras esperamos a que comience el concierto. Etc. Por supuesto, nos
negaremos a acudir a conciertos en estadios y similares, “eso tiene más de circo que de concierto“.

Asimismo, echaremos pestes de toda clase de recopilaciones (“tergiversan la trayectoria del artista“) o remixes. De las box-sets, ni te cuento: eso es para recién llegados que cuando salieron los discos originales estaban comprándose mariconadas. También luce mucho el abogar por el vinilo y tachar de timo (está demostrado que con los años se pudren) los cds, cosa de niñatos. Ah, y todos los unplugged, sin excepción, son una mierda. También todas las reuniones o comebacks (salvo, quizá, la de la Velvet de 1993).

 

5. Técnicas Avanzadas

Estas técnicas requieren algo de esfuerzo, pero memorizando las siguientes líneas conseguirás ser la estrella de la reunión…

Todo consiste en buscar alguna anécdota curiosa y sacar el tema como quien no quiere la cosa. Por ejemplo: “Bob (Dylan) jamás fue el mismo después de su accidente de moto”, “En el doble blanco es donde comienza a apreciarse que los Beatles habían dejado de ser un grupo”, “Mick (Jagger) aún siente remordimientos por la muerte de Brian (Jones)”, “¿Sabéis por qué David (Bowie) tiene un ojo de cada color?”, “Aún no sabemos cómo la terapia de electroshocks afectó la obra de Lou (Reed)”, “Los Beatles sin George Martin no son nada”, “Hay que ver lo que ha hecho la heroína con los Depeche”, “La culpa de todo la tiene Courtney (Love)“… Esta técnica da sus frutos siempre que haya algún fan hard-core de cualquiera de los artistas citados; si hay dos ya es la leche: cada uno tiene su teoría particular, que por supuesto es la correcta.

Otro recurso potente, aunque exige cierta disciplina e intuición, consiste en apostar sobre valores “seguros”: son esos nombres intocables a los que nadie osa atacar, ya que de hacerlo puede llegar a peligrar nuestra integridad física. Algunos de ellos serían Velvet Underground, Can, Bob Dylan, Van Morrison, Neil Young, Joy Division, Sonic Youth… Claro que por algo aparece en el apartado de “técnicas avanzadas“. Al margen de que esos nombres son sacrosantos aunque no en todos los ambientes, la cosa funciona como la bolsa. Es decir, los valores cambian constantemente de cotización: hace unos años, todos, absolutamente todos los grupos, mencionaban a la Velvet Underground como influencia básica. Y aunque hoy ha sido superado en el particular Dow Jones rockero por Sonic Youth, sigue manteniendo un apreciable nivel de cotización. Pero lo interesante es apostar por nuevos valores: quienes en su momento, cuando iban tirados, compraron bonos de los Pixies o Dinosaur Jr. hoy gozan de un respetable aire de entendido. Otros se decantaron por Mock Turtles o Raw Herbs y perdieron todo su crédito. El problema es que todo es tan voluble, que es muy complejo el acertar: hoy todo el mundo puede enloquecer con los Nomads o Richie Valens para que dentro de dos meses se imponga otra cosa. De todas formas, podemos comenzar con un pequeño truco: si leemos que cierto músico/valor seguro ha colaborado o apadrinado a algún grupillo que despunta, volcaremos todas nuestras fichas a esa casilla. Ejemplo práctico: Pearl Jam. Nadie les hacia mucho caso, eran la Cenicienta del grunge. Bien, basta con que Neil Young grabe un disco con ellos para que todos los entendidos abran los ojos y comiencen a recibir buenas críticas.

También es interesante y nos hace quedar bien el aprendernos de dónde sacan los nombres los grupos. Es una tontería, pero de verdad que funciona… Por ejemplo: Alice Cooper (una bruja quemada en el siglo XVII), Jethro Tull (un ingeniero agrícola del XVIII), Rolling Stones (de la canción Muddy Waters), Iron Maiden (instrumento de tortura de la Edad Media), Pink Floyd (los nombres de pila de dos bluesmen), U2 (avión espía americano), AC/DC (corriente alterna / corriente continua, pero también una forma de denominar a los bisexuales)…

Asimismo, resulta de interés profundizar en la obra de algunos artistas “malditos”: Nick Drake, Phil Ochs, Peter Hammill, Townes Van Zandt, Elliott Murphy… No hace falta comprarse sus discos, con dejar caer sus nombres en una reunión es suficiente. Si el intercepto ha muerto joven, existen muchas probabilidades de que su obra se mitifique sin excesivos problemas: claro que también mola y da mucho juego el criticarlos…

En el improbable caso de que alguien contraataque (todo el mundo tiene pánico a quedar como analfabeto: ya verás cómo la mayoría asiente en silencio o dice “ah! claro…”) diciendo que a esa gente no la conoce nadie, los consagraremos a todos como mártires del negocio, proclamando que son influencia reconocida por ese grupo que tanto le gusta a él, diciendo que su grandeza todavía no ha sido asimilada por el gran público. A continuación daremos cifras astronómicas en que supuestamente están valorados sus discos: “El único disco de Pete Dello se ha llegado a pagar por… XXXX pesetas“.

Otra técnica avanzada, sólo para los muy experimentados, consistiría en la defensa a ultranza de la música infantil, de música para la tercera edad, de orquestas de pachanga, bandas de música, clarines y trompetas militares… en general todo lo que nadie cree que está discutiendo cuando habla de música. Ecléctico que es uno.

También es interesante la teoría del “tercer disco“. Es dogma de fe que “el segundo elepé” de cualquier grupo es siempre una mierda (hay excepciones, pero tan pocas que no vale la pena mencionarlas). El primero es siempre fruto de la casualidad, el segundo se graba deprisa y corriendo aprovechando el rebufo del primero y nunca aporta nada. Donde un grupo demuestra lo que vale es en su tercer álbum. A partir de ahí, improvisar.

 

Nunca está de más el aprovechar los viajes para hacerse una foto frente a la tumba de Jim Morrison, la placa de la calle de Abbey Road, la entrada de los estudios Sun, etc. Hay lugares que no tienen mucho que ver con el rock, pero suelen quedar bien, como el pueblo donde se grabó Twin Peaks o Tijuana o Las Vegas... No sé exactamente por qué, pero funciona.

 

 

6. Recapitulación.

Todo este rollo se puede resumir en dos palabras: llevar siempre la contraria. La mejor defensa es un buen ataque. Hay que morir matando. Mirar por encima del hombro a los demás y observarlos con desprecio, como diciendo “no tienes ni puta idea, macho, no sabes la que matas“.

Si las cosas se ponen feas, siempre podemos decir “iba de coña” y salir por patas…

 

© Anónimo