IMMACULATE FOOLS. Garaje Beat Club (Murcia) (30-9-2015)


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Desde hace tiempo se me hace más apetecible ir a conciertos a descubrir grupos nuevos que tachar de la lista a grupos legendarios que marcaron mi adolescencia y que aún no había visto en directo. Pero IMMACULATE FOOLS son un caso especial, porque fueron muy especiales en mi juventud, y no podía dejar pasar la oportunidad de ir a verles. Recuerdo la pasión con la que escuchaba una y otra vez su primer disco, ‘Hearts of fortune’, sin llegar a cansarme nunca. Así que cuando me enteré de que estaban de gira (les tenía perdida la pista), y que encima venían a Murcia a tocar, incluso siendo miércoles, me planté en la Sala Garaje Beat Club para remover recuerdos de hace casi treinta años. Es cierto que de la formación original sólo queda su líder, compositor, guitarra y la voz inconfundible de Kevin Weatherill, rodeado, eso sí, por una sólida banda (algunos parecían sacados de aquella época por las vestimentas), compuesta por una bajista, un segundo guitarra, teclista, batería y una violinista. Repasaron temas de su mejor época, la de 1985 a 1990, esto es, la de sus tres primeros álbumes, aunque de mi favorito, el primero, sólo reconocí una, la que da nombre al grupo. Eso sí, fue el éxtasis de la noche

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. Sobre todo cayeron canciones de su tercer trabajo, ‘Another man’s world’. Así, durante la noche pudimos escuchar himnos de finales de los ‘80 y principios de los ‘90 como “Got me by the heart”, “Wish you were here”, “Immaculate Fools”, “Come on Jayne”, “So much here”, “Fighting again”, “Bad seed”, “Sad”, o un “She fools everyone” que se dejaría para los bises. El tipo conservaba su voz característica, y mucha energía en directo, no tanto como Mick Jagger, pero sí que parecía revivir tiempos de adolescente, unas veces colgándose la Rickenbacker, sonando más eléctrico, y otras con la acústica, exteriorizando su lado más folk. También tuvo tiempo de enfundarse la armónica, marcarse algún tema él solo, o incluso regalarnos algún momento a dos voces junto a la bajista. Soltaba frases en nuestro idioma de vez en cuando, y se le veía cómodo y disfrutar. Se mostró simpático en todo momento ante una sala totalmente llena en la que la media de edad no bajaba de los 40 años, con gente que se sabía y coreaba las canciones. Eché en falta más temas del primero, como “Searching for sparks”, “Hearts of fortune”, “Nothing means nothing” o “What about me”, con los que me hubieran hecho muy feliz, y abusó quizá de medios tiempos. Aún así, cuando se fueron por segunda vez, nos conquistó a todos diciendo que si queríamos fotos o firma de discos, que en 10 minutos iría al stand del merchandising, y así fue: incansable y agradecido, ahí estaba haciéndose fotos con todo el mundo, y firmando discos y carteles.

A destacar: El puntazo de citar al público al acabar en el concierto para darse un baño de masas con los fans, que hicieron cola para fotografiarse con él.


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