STEVE WYNN & THE MIRACLES. Fiesta 20 Aniversario ‘Ruta 66’. Sidecar (Barcelona)

Increíble.     Sin palabras. Bueno, empecemos por el principio. Es jueves, llega uno del curro con bastante hambre, a una casa… digamos con problemas de subsistencia. Se cambia uno de ropa, y llega el ‘patillas’ con el que uno comparte piso (que ahora le ha dado por UNA SONRISA TERRIBLE :-)) bla, bla,… preparar los peores espaguetis del mundo que se compensaban con uno de los mejores tomates del mundo, y tremendo perezón, pero… es que tocaban STEVE WYNN & THE MIRCALE 3 en Sidecar.     Y aunque uno los había visto ya la semana pasada en el Lemon… pues cuando algo me gusta, repito. Si lo hago cuando sienta mal… ¿por qué no cuando sienta bien?

Así que disfrazado de Felipón o de Calvin (el niño dibujado por Bill Watterson) como diría la ZONA NEGATIVA, por aquello de traje + john smiths + niki a rayas me dirijo a la sidecar. Gente cenando, no nos dejan entrar de momento… dando vueltas a la manzana y finalmente, sí, nos dejan pasar a los cuatro gatos de siempre… «¿te interesa?» me dice el pollo mientras me da la entrada (yo pensando, joe, qué pregunta más tonta) pero digo «sí, hombre, cómo no me va a interesar, si le vi la semana pasada en Murcia y hoy repito»; por lo visto el taquillero se refería a la entrada en sí, con foto de la banda, así que dicho esto pues me la rompe poquito para que me la quede de recuerdo… Bajo muriéndome de frío y atiborrado de couldinas y pastillas para la garganta al muy fresco sótano del local, no mucha gente, escenario muy pequeño y abarrotado con los instrumentos con los que luego destrozarían nuestros tímpanos… miro un poco, no conozco a nadie, y siendo de barra, pues… una cerveza con limón para empezar suave, precios de Barcelona que ya había olvidado (3 eurococos por un vaso de plástico tan cutre que ni cutre salchichero se puede decir) por suerte la combinación de píldoras y caramelos contra la tos le da un regusto bastante lamentable que hace que no me la beba como en las fotografías que me toma Rafa en el Fib… Y con una puntualidad asombrosa, sale Chris, preparando sus pedalitos, afinando su guitarra, yo en primera fila, of course, mirando atentamente sus preparativos, y cuando parece que todo está ok, se pira del escenario no por la puerta del camerino, si no bajando, pero la gente está a su rollo y nadie le da la brasa. Esperamos un poquito más y finalmente sale finalmente la banda al completo, ya se ve que el engorilamiento empieza a notarse en el ambiente, la gente saluda a Steve, ejem, yo me quedo con la boca abierta mirando a Linda Pitmon, más guapa, ejem, que nunca… vamos, lo típico. Y empiezan a tocar canciones de su nuevo disco, ‘Tick Tick Tick’, que es de lo más cañero y guitarrero que han grabado nunca. Fuckin’ rock’n’roll que diría el otro. Y a cada canción el publico más entregado, y la banda que se nota que se lo pasa bien, arremetiendo Chris y Steve a golpes de guitarrazos, Linda destrozando la batería convirtiendo a Ro Sibila en una moñas, y Dave siempre sonriendo con su bajo, pasándoselo en grande. La verdad que tocaron muchos temas de su nuevo disco, y temazos como “California stars” de su ‘Static transmisions’… una horita de guitarrazos, con algunos momentos sónicos, en los que se batían con las guitarras y pedaleras. Se retiran al de una hora, y el público, loco, pidiendo más y gritando. Al de un rato vuelven a salir abriendo con “Amphetamine!” aquí el loco soy yo, una canción ya de por sí brutal en directo es de muerte sónica. Y momentos en los que uno se acuerda de la célebre y acertada frase de Kim Gordon (acerca de sus compañeros de grupo ‘on stage’, mal pensados): «Es como estar entre dos hombres mientras se masturban». Momentos en los que Linda sale a cantar un dueto supertierno con Steve, con esa vocecita que tiene y camufla los martillazos que da, esas guitarras subidas al techo de sidecar para que se acoplen bien (esperemos no dar ideas al Skam :-), y tras una hora de bis! (con bastantes temas de DREAM SYNDICATE, por cierto) (ya el embrutecimiento del público era notorio) se marchan. Pero el público quiere más, y ellos se nota que también, así que al cabo de un rato, ratito, vuelven a salir… A tocar dos temas más. Y Chris se tira a tocar la guitarra al público, al ladito de vuestro humilde cronista que no puede ni parpadear. Y Steve, que no puede más, se tira también. Y le bajan el micrófono, y se tiran cantando en el medio de la sala. Y nosotros mirando, cantando, bailando, casi sin acordarnos de respirar…

 © Magic Pickle


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