ELLOS + LOS FRESONES REBELDES. Sala Arena (Madrid)

Los Fresones Rebeldes

Los Fresones Rebeldes

Primero actuaron Ellos, o sea, ese dúo que se hacen llamar Guille Mostaza y Santi Capote, y que con una sola y excelente maqueta que contiene mucho talento, atrajeron la atención del capo de Subterfuge, lo que les valió para ser su inminente fichaje, tras este concierto, que no fue nada del otro mundo, pero donde se veía que el dúo tenía «algo» y que por ese «algo» había que apostar. Luego fueron Los Fresones Rebeldes, que hacía tiempo que no habían actuado en Madrid, y les pilló, por tanto, con ganas, y muchas, y eso se notó en que se lo estaban pasando bomba sobre el escenario, y en que la sala estaba completamente llena, y por supuesto, una forma veraz de transmisión del estado de ánimo aquella noche eran los incansables saltitos de Felipe y todo el empeño e ilusión derrochado aquella noche. Repasaron casi todo su extenso repertorio: su disco de debut, su magnífico segundo álbum, sus singles, etc… y alguna que otra versión. Subió Guille Colajet a cantar la canción que grabó para este segundo álbum, y que hace a dúo con Felipe, o sea, «Tú No Te Vas De Aquí (Así Como Así)», y repasó, por supuesto todos sus hits, como Al Amanecer, Medio Drogados, etc… y luego salieron a hacer unos obligados bises, varias veces, aclamados unánimemente por el caluroso público que disfrutaba incondicionalmente con las canciones de los fresones. Al final, pidieron la presencia en el escenario de Carlos Subterfuge para cantar con él una de sus canciones favoritas, en una especie de homenaje-sorpresa  a una de las personas que había apostado por ellos desde un principio. Pero Carlos se hacía de rogar y no aparecía por ninguna parte (¿acaso no estaba viendo a sus pupilos derrochar energía e ilusión sobre el escenario?). Se trataba del «Cazadora de Cuero», de los legendarios murcianos Farmacia de Guardia, que al final tuvieron que tocarla ellos solos, hasta que a mitad de canción apareció entre las primeras filas del público el aclamado invitado de la canción, y aunque no se subió al escenario, se animó a cantar los últimos estribillos desde la primera fila, demostrando que lo suyo es fichar a grupos mejor que cantar. Fue una bonita noche, donde los fresones derrocharon tantas y tan buenas vibraciones que contagiaban al público a pesar de que el sonido no era todo lo bueno que podría ser.


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